| Plano Detalle: Cortos en Cinevivo (4) |
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Compilado por Anabella Speziale. PLANO DETALLE: CORTOS DE CINEVIVO (4) (fecha de realización: Julio 2010) Una vez mi madre me dijo una frase que tantas veces habría leído en un libro de principitos: “lo esencial es invisible a los ojos”. Así, me enseñó que la belleza va por dentro, está siempre presente y sólo hay que saber encontrarla con el corazón. Muchas veces, se puede presentir todo el destino de la humanidad en unos pocos minutos. En el perfume de una rosa, en un beso furtivo, en la caricia de una prenda rozando la piel, en la vuelta de la vereda, en la voz que suena en el teléfono. En el flujo del discurso televisivo, siempre presente, siempre ausente. En un audiovisual que sueña entre-actos ajenos, pero que los hacemos propios en el fluir de nuestra mirada que calienta la pantalla. Compilado por Anabella Speziale
Acerca del equilibrio
Había una vez un planeta lejano, allí vivía una flor hermosa, desterrada por haber despertado monstruosidades en la humanidad. Nadie podía observarla, pues en su belleza simple y absoluta residía la muerte. Le habían creado un planeta acorde a sus necesidades, tenía luz y tierra pero nunca una mirada, era su castigo vivir para siempre sin que su belleza sea contemplada. Un día explorador llegó al planeta, la atracción fue instantánea, ya no se pudo separar de ella. Su aroma hipnótico y sus pétalos espléndidos lo envolvieron hasta sucumbir. Pero él debía irse y no le bastaba tan solo el recuerdo, debía poseerla, conservarla para no olvidarla. Intuía que en ella había un secreto y que así, salvándola, podría descubrirlo. En un abrazo se fundieron, con sus manos la tomó del cuello y tiró desgarrando su tierra, ella trató de escapar aunque su condición de flor no la podía llevar muy lejos. Cuando el explorador la tuvo entre sus manos se dio cuenta de que la había matado, que el suelo entre sus pies se rajaba ante tanta tristeza y violencia. ¿Por qué? ¿Por qué matar aquello que amamos? “Ya es tarde” pensó la flor, “nadie podrá salvarme, pero muchos podrán morir en el intento. Sólo aquel que pueda admirarme sin tratar de poseerme podrá escapar, pero yo seguiré aquí, condenada a volver a vivir para aquellos que se atrevan a contemplar la muerte entre mis brazos”.
A contramano (confesión)
Estimado Señor: Yo era un infeliz… No, no ¡ay! La encontré, la miré y la besé. Una de las tantas que pude haberme llevado esa noche, pensé. El destino marcó sus bucles y ellos fueron para mí. Caminamos, entramos al pesebre y las cortinas de aroma Sándalo nos desnudaron. Costó… al principio… ya sabe, eso. Yo era un nadie y ella una nada. Y si, costó. Frío. Nos despertamos tras pernocte. Era la despedida, ella retornaba a su país y a su costumbre. Me animé y le pedí el número. Y ella me lo dio: dieciséis. Yo era el decimosexto miembro de una comunidad que había recorrido su cuerpo en los últimos diez días (le pido que no hagas cuentas, por favor).
Medios ciegos
¿Quién te domina? ¿A qué le tienes miedo? Acaso le crees a las noticias, al televisor, a Internet, al teléfono o a tu celular. Pánicos colectivos que sólo te dan una opción. El encierro. De tu cuerpo, de tu mente, de tu ser. Ya no puedes ser capaz de discernir entre la Verdad y la construcción mediática. Hijos de las comunicaciones instantáneas que nos llenan de ansiedad y de distracción. Las relaciones dejaron de ser personales... somos sólo individuos que se mueven asustados entre los cables que se cierran frente a nuestros ojos. Vendas globalizadas... que danzan en la cuerda floja de nuestra desaparición... Ahora sólo nos hacemos un ovillo, para temblar desesperados, en el silencio de nuestras casas.
Alrededor del recorrido
Recorremos la quietud y el movimiento. Lo activo y lo pasivo. Lo uno y lo otro. Todo parece volver a su estado inicial, pero el movimiento se impone. No se vuelve jamás. Todo quedó atrás, es el olvido de la relación. Recorremos lo recorrido para encontrarnos con la decisión verdadera. La mirada en el exterior, reflexiona, proyecta hacia lo lejos, se posiciona imaginando un nuevo paisaje. Ahora si la violencia es contundente, aniquila todo, sin dejar rastro.
El arte bello de mirar
El escritor belga Julio Cortázar dijo una vez que “en literatura no hay temas buenos ni temas malos, hay tan sólo temas bien o mal tratados”. Pues lo sentimos claro, curvo, iluminado y bello. Lo vemos simple, tierno y sobrio. Por fin la mirada se funde autora con la ética desdibujada de mi ojo emparchado. Escritor... de a poco, ellos que no me creían capaz, lo pueden sentir por los ojos. Lo tocan pero los lectores medios no sienten las texturas del arte impreso. En bello se convierte al verse completo el arte de la vista. Hasta una foto con polera acompaña mi manera de ver el mundo. Siento hoy ojos en mi espalda que reconocen al artista por esas curvas bellas y claras de mi rostro. Me ven real y concreto ante sus ojos, hasta tienen miedo de tocarme por respeto o por dañar mis delicadas herramientas táctiles. Me leen consejero. Pude hoy si superar mi ceguera viendo en los demás eso que niegan. Y mi vecina tiene relaciones con la mujer del portero además de que asesine a dos el otro día sin que nadie lo viera. No recuerdo si eran negros. Récord en ventas. La mirada esquiva de alguien que espía logró adentrarme en la ética del arte y hoy me siento en mi sofá mirando la TV esperando la cena de Miss Septiembre sin ropa. Supe tratar los temas para el éxito que merezco diría mi gran compañero de juergas. Soy un buen punto en donde ver el consejo del comunicar. Hubo un tiempo que fui un hombre común, hoy puedo asumirlo.
Pubertad cero ingenuidad
El Sol no ilumina. El Sol no calienta. |
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