| Plano Detalle: Cortos en Cinevivo (2) |
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Compilado por Anabella Speziale. PLANO DETALLE: CORTOS DE CINEVIVO (2) (fecha de realización: Marzo 2010) Un detalle te llama la atención y al cerrar el encuadre se vuelve minucioso. Se sobredimensiona su drama y lo hace fuerte. El arte de decir las cosas en pocas palabras, el desafío de contar una historia con los recursos mínimos. Aquello que es profundo se expresa en pocos minutos. Compilado por Anabella Speziale
Castillo de arena
Cajón hecho a medida de nuestras curvas. Ataúd que se carga en vida a la espera nuestra, pero en vano. Ya no cabemos dentro.
Soy algo moderno y nostálgico
Me siento tan grave, mayúsculo… Escapo de rostros hipnóticos Apunto a lo sórdido clásico Invoco palabras intrépidas Repito modelos erráticos
La forma perdida
¿Qué hago aquí? Buena pregunta.
La fugacidad del mar
La bocina de un barco pesquero preanuncia un encuentro mágico, el aire se detiene, un coro de gaviotas vuela bajo buscando alimento. Ella se va fugazmente dejando una estela amarilla como su largo cuello, él despierta ante su cálido abrazo y desea que aquel instante dure por siempre. Pero el mar no se detiene nunca y la tristeza es inmensa aunque el cielo brille celeste. Entre cargas y descargas la recuerda, sus movimientos son cada vez más mecánicos y cuando ya se estaba olvidando de sí mismo, el largo cuello que sueña reaparece ante sus ojos buscando su mirada. Un muro de cargas rojo se interpone entre ellos, él mismo cierra la ventana y su tristeza es aún mayor. Pero el mar no se detiene nunca, las olas vuelven a traerla, y esta vez los muros rojos deben romperse, él mira su estructura y decide moverse a su voluntad. Tiene poco tiempo, la bocina del barco se aleja con las gaviotas y el largo cuello que ama profundamente. Saltó sorprendido de sí mismo y enredaron sus cuellos mirando el mar. Ya no hay más muros rojos, ni cargas ni descargas, sólo correr y ser libre. Ser.
Amor propio
Ámame, ámame tiernamente, ámame despacio, tócame, acaríciame, mientras el perro mira desinteresado. Se babea y se relame mientras nos observa desde una ventana. Límpiame mis heridas, protégeme, refléjate en mi piel clara. Ámame de manera dulce, y nunca me dejes ir. Me has hecho sentir el amor más lleno, más pleno, más completo. Más obsesivo y perpetuo, en un péndulo de narcisas obsecuencias.
El recuerdo mirado
La mirada es el dispositivo que elabora su recuerdo. Vemos absolutamente todo por él, sentimos por él. Habitamos su cuerpo, formamos parte del lugar que ocupa, transitamos con el ritmo de su marcha. Acompañamos cada paso de la contemplación. Mientras tanto la arena condensa lo que pasa y baña todo para la renovación. Quedan en su retina, en nuestra retina, los detalles, hartamente ásperos. Cada parte remite a su ser. En un acto de egoísmo definitivo estamos ante la necesidad de llevárselo todo, de captarlo todo, dispositivo y cuerpo forman parte del mismo mecanismo, se extienden mutuamente. En su ojo se proyecta una diversidad temporal que envuelve una y otra vez lo que pasa para comenzar de otra manera, con otra forma. |
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