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Apasionado, sincero y de ‘armas tomar’, con apenas 26 años produce Malcom X de Spike Lee, iniciando un camino que lo llevaría a trabajar con algunos de los realizadores más prestigiosos del cine contemporáneo como Abel Ferrara, Oliver Stone y el mismísimo Martin Scorsese, entre otros.
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Por Pablo Acosta Larroca y Nicolás Aponte A. Gutter.
EL HOMBRE INQUIETO
(publicado originalmente en Revista Kane Nº 2, Septiembre 2005)
Siendo un joven estudiante de Arquitectura encontró su verdadera vocación al entrar por casualidad a una clase de producción de cine en la Universidad de Los Ángeles. Apasionado, sincero y de ‘armas tomar’, con apenas 26 años produce Malcom X de Spike Lee, iniciando un camino que lo llevaría a trabajar con algunos de los realizadores más prestigiosos del cine contemporáneo como Abel Ferrara, Oliver Stone y el mismísimo Martin Scorsese, entre otros. Aunque con algunas convicciones artísticas marcadas que no compartimos totalmente, Fernado Sulichin es un claro exponente de que los sueños no sólo hay que imaginarlos, sino también ir por ellos.
Por Pablo Acosta Larroca y Nicolás Aponte A. Gutter
¿Cómo fué tu formación?
Estudié Arquitectura en la U.B.A. Lo que pasa es que en la época en que yo estudiaba, o estudiabas Arquitectura o estudiabas Contabilidad o estudiabas Abogacía o Medicina. No había estudiantes de cine en la U.B.A., no había nada; piensen en un chico de dieciocho años que no sabe lo que quiere hacer; le gusta el cine pero no sabe, entonces la carrera de Arquitectura me parecía lo más artístico dentro de las cuatro o cinco carreras que había y que me podría haber dado un porvenir económico; pero la verdad es que el destino me fue llevando a hacer cine.
A veces creo que no hay que hacer lo que a uno le gusta sino que uno tiene un regalo de Dios, entonces hay que hacer ‘lo que uno es bueno para’. Yo podría haber sido un pésimo arquitecto pero muy buen productor.
¿Cómo te diste cuenta de eso?
Fue todo una casualidad. Una vez estaba en Los Ángeles viendo si iba a retomar los estudios de Arquitectura, me equivoqué y entré en un aula de la escuela de productores de la Universidad y vi a un tipo que se llamaba Peter Guber(1). Cuando vi a ese hombre me dije “yo quiero ser como él”. Nunca me había pasado algo similar.
¿Y llegaste a ser como él?
Lo pasamos (risas), lo mejoramos.
¿Cómo es tu acercamiento al cine?
Llegué al cine sin conocimiento académico. No como un “intelectualoso” sino como un “público”. Me encantaba el cine de chiquito, era fan del cine. Acá la gente me decía que yo era muy fantasioso y al mismo tiempo me encantaba gastar el dinero de mis padres, entonces tenía veinte años de experiencia en fantasías y en gastar dinero de mis padres. Ahora tengo como treinta años de productor porque ya no gasto el dinero de mis padres sino de los Estudios y sigo haciendo las fantasías que quiero y las manifiesto. El trabajo del productor es como cumplir los sueños, como decirle a Oliver Stone “vamos a comer con Castro y hacer un documental”, ¡es un sueño!, es como una locura. Todo lo que tenía dentro de mi cabeza lo pude manifestar. Dentro de la producción encontré mi expresión como artista, como hombre de negocios y pienso que en otra profesión estaría extremadamente frustrado.
Ser productor es mucho más divertido que un director, porque es el que crea el sueño. El director es como el capataz de la obra “ponga los azulejos así, ponga los azulejos acá”. El verdadero creador es el productor.
Pero, ¿existe la rivalidad director/productor?
Depende, mirá... viene un director y dice “quiero hacer esto y lo otro”. Mi trabajo es ver cómo se puede hacer eso, de qué manera y de qué manera se puede hacer bien. Es tanto dinero de por medio que tenés la responsabilidad de no perderlo. Tiene que ser un negocio, el cine tiene que ser un negocio. Calculá que montar una película grande tiene que ver con demografías, tiene que ver con mercados, no tiene nada que ver con la creación. Esto es una pesadilla para los directores que trabajan en Hollywood, porque aunque les paguen diez millones de dólares o lo que sea, no tienen la oportunidad de expresarse, entonces siempre están buscando la manera de expresar su talento como realizadores. Ustedes mismos, en la Universidad, no es que alguien les va a dar plata para hacer una cosa, ¡no!, te van a dar dinero para ganar dinero, entonces tienen que tener esto en claro, aunque sea la película más alternativa, más extraña, más esto y lo otro, si la gente no la ve no sirve de nada.
Como productor, ¿tenés ingerencia en el proceso creativo?
¡Pero completa! Es más, tengo veto y completa ingerencia. No es que soy un administrador. El administrador es una persona que se llama Line Producer. Un productor es un creativo. Yo autorizo que el guión esté, si no, no se filma. Yo no soy la persona que está a las cinco de la mañana con los camiones. Cuando llego voy al director y le digo “¿Todo bien? ¿Te vas a portar bien hoy?”, o le veo la cara, veo qué problemas hay y los soluciono. Hay que ser constructivo.
¿Y quién sería el autor de la película?
¿Sabes qué? No todo es tan de roles. La película es como una montaña que hay que subirla y bajarla y hay que hacerlo todos juntos. Yo lo tengo a Abel Ferrara diez horas en mi celular por día, es como un diálogo. Producir una película es como una cierta cantidad de dinero que hay que gastar en una cierta cantidad de tiempo. Cómo gastás ese dinero, cómo es tu inteligencia para usar ese dinero es lo que tenés que hacer para que salga un producto lo más artístico y lo mejor posible.
¿Cuáles son para vos las premisas de un buen productor?
El buen productor tiene que ser imparable, constructivo y positivo. Todo se puede. Yo estoy haciendo... soy igual que ustedes, de Argentina, tenía barba como ustedes, exactamente la misma situación, entonces acá el sistema te dice: “no, no hagas esto”. Todo mal, todo negativo. Yo dije: “¡No! Voy a ser todo al revés, ya que todo el mundo me considera al revés voy a ser positivo, optimista, ir para adelante y todo lo que yo sueñe lo voy a hacer”.
¿Cómo definirías la línea de directores con los que trabajaste?
Mirá, es la línea de personas que tiene la misma locura que uno tiene. Aunque te parezca mentira la gente más talentosa del mundo está completamente loca, pero completamente loca bien, quiero decir que tiene mayor grado de... vamos a poner las cosas en claro: es libre.
Libertad de expresión no significa ser moderno, no significa ser cool, ni significa salir en la revista Gente con modelos, sino que significa la capacidad de hacer lo que uno quiere y que nadie te lo impida. Los límites están dentro de uno. Eso es lo que yo llamo libertad: explorar un poco más allá y ver qué es la verdad y qué es lo que se habla. Imaginate, el cine es contar historias y las historias cambian cada cinco minutos, entonces todo lo que leemos, en los diarios y en las revistas, es todo mentira, ¿por qué? porque es información que llega a través de otro.
Lo que pasa es que estamos viviendo un momento donde todo el mundo está sobre informado, sabe de todo y nadie sabe de nada, entonces nadie desarrolla nada interesante porque está todo el mundo escuchando lo que piensan los otros pero no se escuchan a sí mismos. No hay espacio de reflexión, es todo bombardeo de información, entonces si alguien dice “Alejandro Magno(2) es esto” la gente repite como lorito. Nadie tiene los huevos en general para pensar por sí mismo políticamente de cine, de gusto, entonces la cabeza y el corazón están muy separados. El rumor es más grande que la inteligencia o que la capacidad de cada uno de elegir por sí mismo. No tendría que importar lo que la gente dice.
Pensando en Alexander... ¿creés que el maltrato por parte de la crítica fué una vendetta por Comandante(3)?
Para mí sí y para Oliver también. Estamos en un momento donde eligen a Bush, donde bien manipulado se puede vender cualquier cosa. Fahrenheit 9/11(4) es una manipulación pero no es mejor documental que Comandante o Looking for Fidel. Estos documentales son historia pura, un documento más que un documental. Nosotros no quisimos explotar la veta censura, porque nos parece muy bajo. ¿Sabés qué?, te doy un ejemplo más claro: había un momento así, en la historia, donde Apocalipsis Now(5) salió al cine. En ese mismo momento salió Kramer vs. Kramer(6). En los Oscar ¿quién ganó?... Kramer vs. Kramer. Entonces en su momento se decía “Apocalipsis Now es un horror, es un horror”. Cuando vas ahora a un video club ¿qué película vas a alquilar: Kramer vs. Kramer o Apocalipsis Now?
¿Cómo accedés a una figura como Fidel?
¿Cómo accediste vos a mí? Me llamaste. Bueno, yo lo llamé. ¿Sabes qué? Te voy a dar un ejemplo: si vos querés frutillas, tenés que pedir por frutillas. No tenés que pensar “Oh, quiero frutillas”, porque las frutillas no van a venir a vos, ni tampoco tenés que hacerte una historia “quiero frutillas, no puedo tener frutillas”. La gente ni lee los pensamientos ni se te van a manifestar como Aladino, entonces las cosas se piden. Si tenés una necesidad se pide puntualmente, sin miedo, porque si la cosa es honesta, si necesitás algo lo pedís. Si querés algo tenés que ir... si querés una mujer, ella ¿va a interpretar el pensamiento de que vos la querés? No.
Cine y política. ¿Qué me podés decir al respecto?
Cine es negocio. Vos podés tener tus ideas políticas y expresarlas. Hay gente que las expresa para hacer negocio como Michael Moore que no tiene nada de político sino que lo único que quiere es una cuenta bancaria grande y está verdaderamente la gente que quiere hacer política social como Oliver Stone o Ken Loach, que son atacados constantemente... Orson Welles, Hemingway, Marlon Brando. Es el destino de los grandes.
Últimamente Hollywood se ha interesado por historias de otros lugares, como Sudamérica o Asia... ¿realmente están faltos de ideas?
Es verdad, pero Hollywood no es el mundo. Ahora Europa está muy fuerte... tampoco hay que pensar que Hollywood... ¿qué es Hollywood? Acá, como uno piensa que está lejos, piensa en los mitos. Hay que vivir donde uno está y no pensar en lo que falta y lo que no tiene. Hacé una película para vos, la que te satisfaga a vos y punto. No por Hollywood ni por querer triunfar.
¿Cómo ves la situación del cine argentino hoy?
Lo único que me da miedo es que ahora todo el mundo estudia cine, todo el mundo quiere hacer cine independiente... hacer cine es una responsabilidad y es un regalo de Dios. No es una obligación... aparte es una lotería, hay que seguir adelante, algunos llegan, otros no. Es un oficio como cualquier otro. Yo tengo obligaciones, trabajo como una bestia. Es un sacrificio. Quiero que los estudiantes sepan que es una vida muy sacrificada, porque nadie te está obligando a hacer cine. Nadie te está diciendo “mirá, te voy a pagar quinientos mil dólares para hacer tu película”, porque para que te den esa plata hay que estar muy bien preparado.
¿Qué les dirías a los estudiantes de cine?
Hagan lo que quieran, sin anarquismos, sin fashion. No copien, desarrollen su propia cosa, no copien las modas, copien lo bueno. No hagan las cosas ‘a lo Tarantino’ sean sus propios Tarantino, sus propios Stone, sus propios Scorsese, estos directores están muy libres en su trabajo. Es lo máximo que puedo tomar de ellos.
Otro consejo a los estudiantes de cine es que realmente se concentren en la historia. La historia es la número uno, no la modalidad de contarla. Mirá, “vamos a hacer una película sobre x”, primero hay que ver cómo contar la historia, cuál es la mejor manera de contar la historia.
Acá en la Argentina hay quinientas mil historias y nadie se da cuenta. Todo el mundo quiere hacer copias de otras películas argentinas, copias de Trapero, La Ciénaga y todas esas cosas se convierten después en un cine aburrido. Hay que buscar el drama detrás de la historia, porque si no hacés películas de la gota que cae de la canilla en el baño durante cuatro horas... No sirve. Todos los guiones que me llegan ahora en el festival son pretenciosos y complicados. Hay que hacer cine entretenido, divertido y libre, aunque sea drama, tiene que ser entretenido, simple.
Acerca de Fernando Sulichin
Fernando Sulichin nació en Argentina en 1966 y actualmente se encuentra radicado en Francia, donde posee su productora Rule 8.
Con apenas 26 años, comienza su carrera como productor asociado de Malcom X, de Spike Lee, iniciando un camino que lo llevará a trabajar con algunos de los directores más destacados del llamado cine indie (Larry Clark, Jonas Åkerlund, etc.) como así también realizadores de la talla de Oliver Stone y Abel Ferrara, entre otros. En la actualidad se encuentra trabajando en el nuevo proyecto documental de Martin Scorsese.
Su filmografía como productor comprende Mary (2005) de Abel Ferrara, Alexander (2004) de Oliver Stone, She Hate Me (2004) de Spike Lee, Looking for Fidel (2004) de Oliver Stone, Persona Non Grata (2003) de Oliver Stone, Comandante (2003) de Oliver Stone, Spun (2002) de Jonas Åkerlund, Love Liza (2002) Todd Louiso, Bully (2001) de Larry Clark, The Addiction (1995) de Abel Ferrara, Malcolm X (1992) de Spike Lee.
Notas al Pie
(1) Productor de Batman (1989) y Batman Vuelve (Batman Returns, 1992) de Tim Burton, Rain Man (1988) de Barry Levinson, Expreso de Medianoche (Midnight Express, 1978) de Alan Parker, Missing (1982) de Costa-Gavras, Flashdance (1983) de Adrian Lyne, El Color Púrpura (The Color Purple, 1985) de Steven Spielberg, entre otras. (Volver)
(2) Alexander (2004) de Oliver Stone. (Volver)
(3) HBO, que había adquirido los derechos, se negó a emitirla por su mirada pro-castrista, argumentando que la película era “obsoleta e incompleta”. Según explica Sulichin, al principio los directivos de HBO la vieron y quedaron fascinados, pero luego la cadena dio marcha atrás al recibir presiones de disidentes de Miami, produciéndose así una “censura corporativa”. Después de los sucesos alrededor de los tres disidentes condenados a muerte en Cuba, la cadena solicitó que se le pidieran explicaciones a Fidel sobre el tema. Por lo tanto Stone y Sulichin decidieron hacer la segunda película: Looking for Fidel. (Volver)
(4) Fahrenheit 9/11 (2004) de Michael Moore. (Volver)
(5) Apocalipsis Now (Apocalypse Now, 1979) de Francis Ford Coppola. (Volver)
(6) Kramer vs. Kramer (1979) de Robert Benton. (Volver)
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