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Pateando el tablero de cualquier convención narrativa y estética, acompañado de personajes tan ficticios y reales como el Dr. Tangalanga, el ratón Disney y un grupo papas mutantes, El Sol nos propone afrontar el Apocalipsis de la única manera posible: escatológicamente. ¿Qué más se puede esperar?
argaiv1141 Por Nicolás Aponte A. Gutter.
FANTASIAS ANIMADAS (fecha de realización: Junio 2010) Cuando llegue el fin de lo que hoy conocemos como civilización, la violencia, el hambre, la sed y las malas palabras serán la moneda corriente de los sobrevivientes. Al menos así es como Ayar Blasco nos presenta su desencantada y absurda visión de una Buenos Aires post-apocalíptica en El Sol (2009), su primer largometraje en solitario, algo que ya se vislumbraba en Mercano, el marciano (2002), aquel feroz retrato de principios del siglo XXI desde la mirada de un marciano enojado y resentido con la humanidad. Pateando el tablero de cualquier convención narrativa y estética, acompañado de personajes tan ficticios y reales como el Dr. Tangalanga, el ratón Disney y un grupo papas mutantes, El Sol nos propone afrontar el Apocalipsis de la única manera posible: escatológicamente. ¿Qué más se puede esperar? Por Nicolás Aponte A. Gutter (Fotografías entrevista de Cecilia Brück)
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¿Cuál fue la primera idea para El Sol (2009)? Cuando estaba haciendo Mercano, el marciano (2002) leía mucha historieta y ahí se me ocurrió hacer algo post-apocalíptico. En realidad siempre fue algo que quise hacer desde chico, y luego de haber hecho Mercano..., ya estaba un poco más seguro y dije “ahora quiero hacer algo mío”. En realidad quería escribir un libro con dibujos, sea tanto una historieta o un libro ilustrado, esa era la idea original pero bueno… me mandé a hacer la película. Ahora, pensándolo bien, hubiera preferido que sea un libro, tenerlo bien resuelto y recién ahí largar con la película pero ya está hecho, no tengo ningún problema. Al principio quería hacerla súper sencilla. Luego, durante la pre-producción, dijimos “mejor vamos a hacerla a lo grande” y después, durante la producción. “No, no, mejor hagámosla a lo chico”. Tal vez si la hubiera pensado desde el vamos que la iba a hacer en Flash hubiera sido un poco diferente, me hubiera preocupado más por la estética, porque pensaba que después la íbamos a cambiar, pero finalmente terminó siendo toda en Flash.
¿Acaso porque era más maleable para trabajar? Claro, era mucho más fácil y necesitaba menos plata, menos gente. Para hacer una película como Mercano... necesitás de apoyo (en ese caso fue la FUC(1) que apoyó con todo) pero en El Sol no hubo ninguna institución, ningún personaje de peso que apoye la película, la hicimos más a pulmón, y quedó algo más sobrio, mucho más sencillo pero al mismo tiempo tuvimos más libertad… cuando no tenés a un productor o alguien que está detrás diciéndote “el tiempo es dinero, yo puse plata y quiero que la cosa vaya por acá” tenés más libertad y así salió lo que salió. Aproveché todo eso y mandé cualquier delirio, entonces estoy contento de haber podido terminarla. No sé muy bien si el resultado final fue lo que yo esperaba o lo que todo el mundo esperaba, pero ya está, ya se hizo. Lo que me gustó es que fue algo súper personal que pude realizar. Fue algo muy experimental y muy raro y estoy conforme en el sentido de que no cualquiera puede darse el lujo de hacer la película que tenía en la cabeza y encima estrenarla comercialmente.
Por otra parte, entiendo que fueron muchos años de trabajo. Fueron cerca de cuatro años, fue bastante tiempo, pero si tardamos es porque yo estaba tranquilo, me ponía a animar… revisaba el correo, veía el Facebook… seguía animando… Básicamente estuve haciendo la película on-line, por Messenger, todo con un par de amigos, cada uno desde su casa, por eso tardamos. Si nos “hubiéramos puesto las pilas” o si hubiéramos tenido una fecha para terminar, un dead line, la hubiéramos hecho más rápido, pero avanzamos a nuestros tiempos y estuvo bien. Por suerte Jimena Monteoliva(2), la productora, es súper paciente y respetaba mis tiempos, es decir que no teníamos esa presión.
Con esos tiempos tan prolongados y ese método de trabajo, ¿no existen momentos donde querés abandonarlo todo? ¡No puedo hacer eso! Conozco mucha gente que lo hace pero la verdad que es un bajón. Tiene que ser algo muy horrible para abandonarlo y en ningún momento me peleé con la película. Si bien hubo momentos en los cuales no quería saber más nada… pero igualmente uno debe terminar lo que empieza. Esa es la regla. Además me ayudó mucho trabajar con un amigo animador, Mario González. Él fue quien realmente me ayudó para terminar la película, porque le ponía mucha garra. Es más, cuando yo estaba cansado, él seguía laburando, entonces nos retroalimentábamos. Creo que para no largar las cosas, para poder llevarlas hasta el final, es importante no solamente ser perseverante…es más, ni siquiera es importante ser perseverante sino rodearse de un equipo de gente que sea profesional, que cumpla lo que promete… eso es lo principal. Con un buen equipo de gente (que por suerte fue el que tuve) se puede terminar cualquier cosa. En cambio, cuando uno está solo haciendo algo es una locura y mucho más un largometraje de animación.
¿Y nunca sentiste durante ese proceso tan prolongado que el proyecto se te estaba yendo de las manos? ¡Todo el tiempo! Desde el vamos, pero ¿viste que cuando hacés una película hay un momento en el cual empieza a caminar sola? Aparte no tenía mucha experiencia haciendo largometrajes, es decir, con Mercano... fue compartida la dirección y con esta aprendí muchas cosas sobre la marcha… pero pude terminarla y me sirvió. De hecho ahora ya tengo en mente otro proyecto y sé exactamente como voy a trabajarlo: quiero hacer una película con actores pero con un guionista, con una estructura un poco más sólida y quiero hacer lo contrario a lo que hice con El Sol. Si El Sol fue un caos total, quiero hacer algo... ¡para demostrar que no necesariamente puedo hacer cosas caóticas! Es más, estudié animación porque en realidad quiero hacer cine de ficción, pero me mandé a estudiar animación porque quería aprovechar que sabía dibujar y me gustaba el cine, pero considero que es algo más o menos pasajero. Yo quiero hacer cine de ficción con actores, mi meta es trabajar con personas. Igual no voy a abandonar nunca a la animación, de hecho tengo mi página web (www.chimiboga.com) donde siempre que tengo ganas subo alguna animación. Ahora, por ejemplo, estoy haciendo historietas con guiones de Salvador Sanz(3). Eso se va a mantener, voy a seguir haciendo animación, voy a seguir dibujando, pero quiero hacer cine con actores.
Dentro del cine de ficción o acción viva, ¿qué es lo que tenés en mente para trabajar? Me está interesando el terror, pero no el terror clase B, la cosa gore o los zombies, me interesa el terror un poco más profundo donde se destaque la actuación, la historia, distinto a lo que es básicamente el cine clase B de género, que acá hay un montón y que muy bien hecho, donde no puedo ni pensar en competir, porque hay gente muy grossa como los chicos de Farsa. Entonces prefiero investigar el cine de terror u oscuro pero desde un punto de vista un poquito más personal y menos “pochoclero” por decirlo de alguna manera. Son distintos negocios. No se qué tan remunerativo sea esto que tengo en mente pero… ¡es lo que me sale!
A nivel estructural, El Sol es poco convencional; se intuye un sistema de escritura bastante libre o errático. ¿Cómo fue ese proceso? Originalmente no era así. Originalmente tenía una suerte de plan. Luego el guión fue cambiando, pero siempre hubo una base. Es más, la estructura básica de esta película (y algo que me interesa en general) son las historias que se van disolviendo hasta que terminan en algo… absurdo inclusive. Me gusta mucho jugar con el absurdo y es lo que traté de hacer con esta película y es lo que voy a seguir tratando de hacer. Si bien los próximos guiones los quiero hacer con un esqueleto un poco más firme, un poco más “canónico” por decirlo de alguna manera, quiero seguir esa corriente que es la que a mí me interesa.
¿Y cuándo aparecen los personajes? Hay un grupo de personajes que estaban desde el comienzo. Después de laburar un poco sobre su personalidad, ahí los solté en el ambiente que era el mundo destruido. En el camino surgieron un par de personajes nuevos y cambiaron otros pero, a pesar de lo que parece, fue bastante sólido el guión y fue bastante sólida la creación de la película. Si bien parece súper dispersa (y lo es) no estuvo tan fuera de control como se puede pensar en principio. Por otra parte, el guión trata de romper y trata de perderte un poco, no te va llevando, no te metés en el guión, estás todo el tiempo viendo cosas nuevas y tal vez eso le puede jugar un poco en contra, quiero decir en el sentido “popularidad”, pero no dudo que es muy posible que con el tiempo vaya cobrando su valor… espero que pase eso en caso que no vaya nadie a verla en el estreno. Creo que igualmente va a ir alguien a verla. No sé si va a ser un éxito a nivel taquilla. De hecho durante el Bafici me di cuenta que el público fue a verla pensando “nos vamos a cagar de la risa”. Y es cierto, te reís en algún momento, pero después ya no es lo que se espera. Por eso digo que es difícil encasillarla en algún lugar. Me di cuenta que no se la puede encasillar ni en animación, ni en cine bizarro, ni en cine cultural o artístico, ni en thriller o acción, ni infantil, ni adulto… y ahí radica lo copado de la película.
Pensando en que tuviste un largo proceso de producción, imagino que otro factor a tener en cuenta es que probablemente las ideas que tuviste al comenzar el proyecto, con el tiempo se fueron transformando, incluso lo que pudo parecer maravilloso en un principio con el tiempo deja de serlo… Me paso, sí. Es más, estos últimos años me pasó exactamente eso. Trataba de encontrarle la gracia por algún lado pero me decía “esto no es lo que quería”, pero creo que eso pasa en general con el cine. Lynch dice “Jamás hagas tu película como la imaginas, nunca lo vas a lograr”. Y es verdad, uno nunca puede pensar “Tuve un sueño, soñé esto y quiero hacerlo exactamente igual”. Tenés que adaptarte, tanto al equipo de producción como a los actores que quizás tienen una veta más importante y tenés que aprovecharla. Somos humanos, hay que aprovechar eso, no podés hacer algo tan matemáticamente pensado porque sino te estás perdiendo de muchas cosas súper expresivas y súper importantes que se tienen que aprovechar. Esto me pasó con Sofía Gala, Jorge Sesán, Tangalanga y Divina Gloria: ellos son medio personajes ya en sí y hay que aprovechar eso. Por ejemplo, yo no quería poner malas palabras en la película y tuve que hacerlo, porque ellos se la pasaban puteando y quedaba bien. Ojo, depende del estilo que uno quiera hacer, a mí me interesa ese estilo, más natural, espontáneo.
Un estilo que a su vez contrasta con el proceso propio de animación, el cual requiere de mucha precisión y no tanta espontaneidad. ¿Cómo congeniar ambos sistemas de trabajo? Para lograr eso, en general, hay que laburar primero la banda sonora y después la animación. Yo laburé el storyboard, empecé la animación, pero le di mucha más importancia a la banda sonora, que me cambió inclusive partes del guión y tuve que adaptarme a todo lo que es el sonido. A mí del cine me interesa muchísimo el sonido. Quiero que el sonido quede natural. En El Sol, como la animación es tan pobre, tan limitada, le dimos un poco más de onda con el sonido. ¡Es importante!
Al ver Mercano, el marciano, El Sol e incluso las animaciones y dibujos de tu página web claramente se observa que el estilo de dibujo es el mismo… ¡El estilo es el mío porque el que dibuja soy yo! En El Sol mi estilo se abrió un poco, por el hecho de haber trabajado con más gente que trataba de seguirlo, pero es difícil encontrar un estilo propio de dibujo, es algo que se consigue dibujando… toda la vida… lentamente vas llegando a algo. Sin embargo no creo que mi estilo esté totalmente definido, va a seguir cambiando. Ya se cómo son mis personajes, son chiquitos, cabezones, pero uno llega a eso por azar, no es deliberado, no digo “voy a hacer un estilo… funny”, sino que va saliendo así.
Claro, porque a veces se puede tardar años en encontrar el estilo propio. Y a veces uno tiene que estar haciendo lo que quiere hasta darse cuenta que es realmente lo que a uno le gusta.
¿Creés que es necesario estudiar animación para encarar un proyecto o por el contrario, es algo que se puede abordar sin estudiar, es decir, alimentándose de la propia práctica? Hay que estudiar animación, hay que saber, sí. De hecho, también se va aprendiendo mientras se hace, con la práctica. La contra de hacerlo de una, sin estudiar o con gente que no ha estudiado, es que se avanza un poco más lento o no se logran las cosas que se lograrían en caso que se estudie, pero hay que adaptarse a los lugares donde estás y los intereses de personas que quizás no quieren ser animadores, pero quieren hacer algo y un cortometraje de animación es algo que atrae.
Y para animar… ¿hay que saber dibujar? No necesariamente. He conocido animadores que no saben dibujar, como he conocido dibujantes que no saben animar. Para animar… ¡hay que animar! Igualmente si saben dibujar, tanto mejor, pero no es un requisito. Si bien yo se dibujar no me considero un dibujante profesional, a duras penas salí del amateur. Logro transmitir lo que quiero y gracias, y con eso tengo que defenderme. Después, si quiero hacer algo más grande, puedo contratar dibujantes profesionales, pero si uno no sabe dibujar puede saber animar, de hecho la animación no sólo es dibujo, puede ser muñecos, plastilina, hay miles de técnicas de animación?
¿Y que sería indispensable? Lo indispensable es tener una idea estética. Así dibujés mal o bien, tenés que tener más o menos en claro lo que querés transmitir. Eso es indispensable. Tener onda para dibujar, tener ganas, eso es indispensable. Si tenés ganas de laburar, vas a prestar atención y vas a hacer lo posible y va a quedar algo decente, no te digo que va a quedar algo espectacular, pero seguro va a quedar algo interesante. Por otra parte, para hacer animación son muy importantes los equipos de personas que tenés que conformar.
Además de las dos películas, también trabajás en publicidad... Hago stop-motion para publicidad, así que estuve laburando de eso, hasta que arranqué con El Sol. Pero estuve muchos años sin meterme en esto del cine. Después de Mercano... me alejé de todo lo que es cine, lo que son los festivales, reuniones de cine y toda esa cosa. Me fui, no quise saber nada. Fue voluntariamente, me dije “voy a dedicarme a regar las plantas, a estar con mi gata…”.
¿Te habías cansado? Me cansé. Estrenamos Mercano... y fue increíble, ir a los festivales y todo, pero a decir verdad me generó un poquito de rechazo ese ambiente. No porque sea horrible ni nada, en realidad es todo re-copado pero… sentí que no era lo mío estar ahí y mejor me fui a pensar qué podía hacer. Ahora medio que estoy volviendo con esta película pero igual ya sé muy bien hasta donde quiero entrar. El ambiente de festivales esta bueno porque viajás. Hace poco fui a Rótterdam, la película fue a Dinamarca, va a ir a Polonia, a Corea… eso está muy bueno, claro, pero no me siento muy bien en todo lo que es el lobby del cine ¿Sí?.
¿Por la demanda de exposición? Sí, igual la exposición depende también del tipo de público, porque el público de cine es muy diferente a lo que estoy acostumbrado. Yo estoy acostumbrado a un público más adolescente o juvenil. Tengo una pagina web y es para cagarse de la risa ¿viste? Y son todos pibes donde el menor tendrá doce años y el mayor veinte y ese es un rango que me gusta y donde me siento más cómodo. Ya en el rango de cine me siento un poco ajeno y… ¡no sé muy bien qué hacer!
Sin embargo, tu interés por el cine sigue presente. ¿Qué te influenció a querer hacer cine? Mis viejos dicen que desde que tenía seis años que decía que quería ser director de cine. No se bien con qué película habrá sido, seguramente con E.T. (E.T.: The Extra-Terrestrial, 1982, Steven Spielberg) o alguna de esas, pero desde que recuerdo siempre quise hacer cine. No sé si hay algo puntual. La necesidad básica es contar historias, comunicarse, transmitir emociones. Ya sea hacer algo chistoso para divertir o hacer algo para asombrar, la idea básica es contar historias y eso voy a seguir intentando hacerlo siempre, ya sea con historieta, animación o cine.
Hay un tema que atraviesa ambas películas y es la Ciudad de Buenos Aires, quizás menos presente en El Sol, pero sin embargo es en donde se desarrolla gran parte de la historia? Sí, Mercano... transcurre en Buenos Aires y El Sol a su manera también y es lo que queda. Originalmente la idea era hacer una Buenos Aires que se note más pero después no quise caer en mostrar el Obelisco partido por la mitad o cosas por el estilo… me hubiera gustado pero la historia fue yendo hacia un lugar donde no era lo más importante la ciudad sino que… ¡no se qué era lo más importante! ¡Igualmente es Argentina, la Ciudad es Buenos Aires y los personajes son re-argentinos!
¿Y podemos afirmar que es una mirada bastante pesimista sobre la vida en la ciudad? Sí, es horrible. Es como veo la ciudad, como imagino que va a terminar. Quizás termine todo así, pero dentro de mucho tiempo ¿eh? Falta mucho, no lo vamos a ver nosotros. Igual me doy cuenta que hay mucha gente que está pensando de esta forma, que ya quieren terminar todo de una vez y descansar. Lo que pensaba era que la gente, nosotros, los humanos, ya muchas cagadas estamos haciendo… ¡basta, que se acabe todo de una vez! Si te das cuenta, es apocalíptica la película pero el cielo todavía es azul, es decir, te muestra el Apocalipsis que es algo negativo y terrible, pero te lo trata de mostrar un poco lindo y divertido digamos.
Sin embargo es bastante oscura la visión sobre la ciudad. ¡Y era más oscura! Pero después fue tomando forma con los actores. Con Tangalanga no podía hacer otra cosa que no sea graciosa y me vino perfecto porque le dio un tono nuevo. La película originalmente no era chistosa ni nada, era muy terrible, pero el hecho de ir trabajando con los actores y la onda que teníamos dio para algo un poco más en joda. Si bien la historia en realidad no es muy en joda se fue aggiornando con el humor. La película, a fin de cuentas, es sobre el fin de la humanidad, en realidad es esa la historia, la gente que queda y después… ya no queda.
La ciudad que en un principio parece ser un lugar de llegada para los protagonistas, termina siendo un lugar del cual deben escapar, siempre sin rumbo.
Se quieren ir. Encuentran la ciudad, re-flashean que llegaron a un lugar y se dan cuenta que no era nada, entonces se van. Están siempre buscando un lugar, siempre escapando. Igualmente es algo que busqué, quiero decir que yo decidí venir a vivir a Buenos Aires, es algo que me interesa. Todo ese caos es algo que con lo cual no estoy conforme, soy súper pesimista, pero al mismo tiempo estoy disfrutándolo. Porque la ciudad será un caos, pura violencia pero también hay miles de cosas increíbles, están las dos cosas, desde todo lo que es el desastre que somos hasta la cultura y todo eso que está buenísimo, todo junto. Así que… ¡veremos qué pasa con la ciudad! Acerca de Ayar Blasco De padre argentino y madre ecuatoriana, nace en Balcarce en 1976. Alternó su infancia y su adolescencia entre Quito (Ecuador) y Buenos Aires (Argentina). Ya desde pequeño demostró habilidad para expresarse creativamente a través del dibujo: inventaba historietas completas con un estilo muy particular. A los veinte años se radica definitivamente en Buenos Aires y trata de subsistir dibujando gente en los parques. Después se une a la joven generación de historietistas, publicando en algunas revistas underground.
Como su sueño siempre había sido hacer cine, se inscribe en la Escuela de Avellaneda, donde conoce a Juan Antín con quien realiza la serie televisiva Mercano, el marciano para MuchMusic. En 2002 estrenan el largometraje basado en el personaje Mercano, obteniendo varios premios y nominaciones, dentro de los cuales se destaca la Mención Especial del Jurado en el Festival du Film d’Animation Annecy 2002 y el premio del público de Sitges 2002. Luego se dedica a la animación en stop-motion para publicidad, hasta finalmente terminar su nuevo largometraje, titulado El Sol (2009), el cual recibió el apoyo del Hubers Bals de Rótterdam y del INCAA. Actualmente ofrece talleres para el proyecto Bibliotecas para armar del Gobierno de la Ciudad, apoyando a ciudadanos marginales para la realización de cortometrajes de animación. Más información sobre el realizador: http://www.chimiboga.com Notas al Pie (1) Fundación Universidad del Cine, es una universidad privada argentina ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fue fundada en 1991 por Manuel Antín y su actividad académica se encuentra enfocada a las disciplinas audiovisuales. En 2003 fue autorizada definitivamente mediante el Decreto Nº 856/2003. La formación en cine se complementa con materias teóricas. Por otra parte se destaca por su producción audiovisual de cortometrajes y largometrajes. (Volver) (2) Jimena Monteoliva. Nacida en Mendoza, se desempeña en el área de producción. Ha trabajo en películas como Estrellas (Federico León y Marcos Martínez, 2007) y como productora ejecutiva en Música Nocturna (Rafael Filippelli, 2006) y Cara de Queso (Ariel Winograd, 2006). (Volver) (3) Salvador Sanz. Dibujante, ilustrador y storyboardista argentino. Ha publicado en revista Fierro la historieta Nocturno, la cual ha sido editada en formato comicbook en Argentina, Brasil y España por Ivrea. Actualmente su nueva serie Ángela se publica mensualmente en Fierro. Otras historietas suyas han sido publicadas por sellos como Ivrea, Exabrupto, IDW Publishing y Gárgola Ediciones (Volver)
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