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Un detalle te llama la atención y al cerrar el encuadre se vuelve minucioso. Se sobredimensiona su drama y lo hace fuerte. El arte de decir las cosas en pocas palabras, el desafío de contar una historia con los recursos mínimos. Aquello que es profundo se expresa en pocos minutos.
Compilado por Anabella Speziale.

PLANO DETALLE: CORTOS DE CINEVIVO (2) (fecha de realización: Marzo 2010) Un detalle te llama la atención y al cerrar el encuadre se vuelve minucioso. Se sobredimensiona su drama y lo hace fuerte. El arte de decir las cosas en pocas palabras, el desafío de contar una historia con los recursos mínimos. Aquello que es profundo se expresa en pocos minutos. Compilado por Anabella Speziale
Castillo de arena por Martín Figueredo Cajón hecho a medida de nuestras curvas. Ataúd que se carga en vida a la espera nuestra, pero en vano. Ya no cabemos dentro. El tránsito da paso al recuerdo arenoso y áspero. Texturas jamás olvidadas. Memoria táctil transmitida a las cuerdas como taquigrafía del pensamiento que desdibuja unos tonos disonantes y dueños de un vaivén sinfín. Como volver una y otra vez al mismo lugar, al mismo sentir, al odio y al amor. Como si el lazo que une el principio y el fin fuera infranqueable. Siempre deforme reaparece. Él está ahí, quieto, como muerto. Sólo los pasos viejos quedan marcados en la arena, esperando por otros pies jóvenes que vengan a barrer las marcas. Eterno pesar del ser humano, el mar no llega donde las cicatrices para quemar con sal y sanar, sólo es el límite. Ella está allá, en movimiento, pero siempre de vuelta a ese momento. En el momento en que todo fue tapado por la arena, recuerdo arenoso y áspero. Ahora más pesado, cada parte de sí, cada ola vuelve a las orillas a luchar contra su eterna enemiga. Sin embargo sigue, las olas rompen contra la arena y ésta se mantiene en pie, estructura inútil, esqueleto de piedra. Ataúd cargado con arena. En eterna lucha.
Conductas y condicionantes del comportamiento grupal (2005) Andrés Felipe Olivera Argentina 20 min. +ver corto en cinevivo |  |
Soy algo moderno y nostálgico por Leandro Rogríguez Salcedo Me siento tan grave, mayúsculo… romántico con alcance de águila. Sorteo la valla del público y busco operar otros ánimos. Escapo de rostros hipnóticos fundando mi círculo hermético, y me hago del hombre minúsculo que acciona de modo esquemático. Apunto a lo sórdido clásico mezclando lo estúpido y lógico. Y anuncio la muerte del único sintiéndome único y trágico. Invoco palabras intrépidas o aplico unos rótulos cómicos; me muestro simpático y lúcido y oculto mi lado despótico. Repito modelos erráticos volviendo lo rústico en plástico. Repito la métrica esdrújula sabiendo que no es algo inédito.
La forma perdida por Diego Cirulo ¿Qué hago aquí? Buena pregunta. Este espacio dejó de ser mío hace tanto que siento que nunca hubo nada más allá de mi nariz helada. ¿Qué hice aquí? Niebla gris y fatal que encierra detrás de ella un nombre y un pasado. Ese nombre, femíneo, sonriente, sobrenatural. Es ella. Mi mano, mi extensión natural y prensil, recuerda y recibe lo que mi cabeza dejó de mirar por recelo, por la necedad de creer en el vacío. Caricias, tersas como una gran sábana. Las paredes transmiten y mi cuerpo recupera. Ella y yo. Las mañanas, la música, el aire fresco, las películas, la mirada, la sonrisa, su espalda… La nicotina de la noche anterior, el maullido, el grito, el teléfono, el espejo, el reflejo… El reflejo… Desliz, áspero y necio como un último adiós. Ella… allí Yo… no. Ya no sé qué hago aquí.
La fugacidad del mar por Lucía Carnicero La bocina de un barco pesquero preanuncia un encuentro mágico, el aire se detiene, un coro de gaviotas vuela bajo buscando alimento. Ella se va fugazmente dejando una estela amarilla como su largo cuello, él despierta ante su cálido abrazo y desea que aquel instante dure por siempre. Pero el mar no se detiene nunca y la tristeza es inmensa aunque el cielo brille celeste. Entre cargas y descargas la recuerda, sus movimientos son cada vez más mecánicos y cuando ya se estaba olvidando de sí mismo, el largo cuello que sueña reaparece ante sus ojos buscando su mirada. Un muro de cargas rojo se interpone entre ellos, él mismo cierra la ventana y su tristeza es aún mayor. Pero el mar no se detiene nunca, las olas vuelven a traerla, y esta vez los muros rojos deben romperse, él mira su estructura y decide moverse a su voluntad. Tiene poco tiempo, la bocina del barco se aleja con las gaviotas y el largo cuello que ama profundamente. Saltó sorprendido de sí mismo y enredaron sus cuellos mirando el mar. Ya no hay más muros rojos, ni cargas ni descargas, sólo correr y ser libre. Ser.
Amor propio por Anabella Speziale Ámame, ámame tiernamente, ámame despacio, tócame, acaríciame, mientras el perro mira desinteresado. Se babea y se relame mientras nos observa desde una ventana. Límpiame mis heridas, protégeme, refléjate en mi piel clara. Ámame de manera dulce, y nunca me dejes ir. Me has hecho sentir el amor más lleno, más pleno, más completo. Más obsesivo y perpetuo, en un péndulo de narcisas obsecuencias. Ámame con esas manos voraces, de uñas violetas. Con esas manos que se arrastran sobre mi superficie llana, que hacen que todos mis deseos se completen. Con esas manos, onanistas... y te tocas y me miras... y me besas para sellar tu posesión. No hay amor. Hay una fálica obsesión entre el señor de traje y su auto dorado.
El recuerdo mirado por Jorge Sebastián Noro La mirada es el dispositivo que elabora su recuerdo. Vemos absolutamente todo por él, sentimos por él. Habitamos su cuerpo, formamos parte del lugar que ocupa, transitamos con el ritmo de su marcha. Acompañamos cada paso de la contemplación. Mientras tanto la arena condensa lo que pasa y baña todo para la renovación. Quedan en su retina, en nuestra retina, los detalles, hartamente ásperos. Cada parte remite a su ser. En un acto de egoísmo definitivo estamos ante la necesidad de llevárselo todo, de captarlo todo, dispositivo y cuerpo forman parte del mismo mecanismo, se extienden mutuamente. En su ojo se proyecta una diversidad temporal que envuelve una y otra vez lo que pasa para comenzar de otra manera, con otra forma.
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