Home ARTICULOS Ensayos & Dossiers Homenaje: Quirino Cristiani
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A más de veinte años de su fallecimiento, queremos homenajear al inventor de los primeros largometrajes de animación de la historia del cine mundial; cuyas historias aún hoy tienen una curiosa vigencia.  

Por Anabella Speziale.

 

 

PIONERO EN LA REALIZACIÓN DE PELÍCULAS DE ANIMACIÓN

(Noviembre 2007)  

Por Anabella Speziale

 
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“Disney è grande, ma io sono il primo” (“Disney es grande, pero yo fui el primero”) dejó dicho Quirino Cristiani en una entrevista para un diario italiano. Efectivamente, se puede decir que la historia del cine de animación tiene un antes y un después de Cristiani. Por un lado, él era tan solo un joven de 20 años cuando inventa una técnica para la realización de películas de animación y la tecnología necesaria para llevarla a cabo. Pero, por otro lado, su carácter de precursor va mucho más allá, dado que fue el primero en agregar narración a este tipo de cine. El realizador italiano pone su técnica en función del valor del relato, sus obras cuentan una historia determinada, incluyen anécdotas y están matizadas por una chispa muy especial. “El humor, y su espíritu burlón de la realidad, está presente siempre en toda la obra de Cristiani”, nos cuenta Jorge Surraco, investigador sobre su vida.

Quirino en su estudio, realizando la animación para Peludópolis (1931)

Aún hoy su nieta, Graciela, lo recuerda por sus chistes cotidianos y su habilidad para el dibujo y las tareas manuales. Ella lo describe como un hombre sencillo, que era vegetariano y que poseía una modestia extrema. Cristiani, había nacido el 2 de julio de 1896, en un pueblo llamado Santa Guiletta, cerca de la ciudad de Pavia. Si bien era italiano se consideraba primero porteño y luego argentino. Llegó a Buenos Aires a los cuatro años y desde adolescente su vocación fue el dibujo de caricatura. Trabajó en distintos periódicos de la época realizando historietas, orientadas a la sátira política principalmente.

El Apostol (1917)
Su suerte cambió cuando en 1916 fue contratado por Federico Valle para realizar la caricatura de humor político que iría en el final de su noticiero Actualidades Valle. Sin embargo, ante el dibujo de Cristiani, Valle le comentó que el cine era movimiento y no admitía imágenes fijas. Así, Valle lo alentó para que estudiara cómo hacer para darle movilidad a esa caricatura y le facilitó unas animaciones del francés Èmile Cohl, considerado el creador del primer personaje de dibujos animados, Fantoche, que aparece por primera vez en el cortometraje de animación de menos de 2 minutos llamado Fantasmagorie (1908).

Pero Cristiani desarrolló toda su técnica desde su propia inventiva y con mínimos recursos. En ese entonces decidió recortar de la cartulina el dibujo del personaje y separarle el brazo del cuerpo, que luego cosió con hilo negro al hombro. Lo mismo hizo con cada una de las articulaciones del muñeco de cartulina. Así, había logrado darle movimiento a su personaje, convirtiéndolo en un muñeco articulado para no tener que repetir el dibujo. Además utilizaba cartulina negra para sus figuras con el contorno pintado de blanco, lo que le permitió lograr la ilusión de que “lo que se mueve sea la línea y no el recorte, eso permite tener en la visualización realmente un dibujo animado”, nos explica Surraco.

Otra técnica que utilizaba Cristiani era la de superposición de figuras. La misma consistía en recortes del personaje con distintas posiciones que se suplantaban una a una a medida que se fotografiaban, logrando de esta manera el movimiento. Pero también Cristiani inventó la tecnología necesaria para la filmación de estas animaciones: manejaba su cámara por medio de un sistema complicado de pedales y manijas que le dejaba las manos libres para ir moviendo sus figuras de cartulina. Luego decidió rodar cuadro a cuadro en la terraza de una casa, usando la luz solar como fuente lumínica y con la amenaza del viento que podía arruinar su trabajo en cualquier momento. Su primer corto se llamó La intervención en la provincia de Buenos Aires (1916).

Gracias al trabajo de Cristiani, Valle decidió producir El Apóstol (1917), convirtiéndose en la primera película de animación de largometraje de la historia del cine mundial y catapultando a Cristiani como uno de los padres de los dibujitos animados. Él trabajaba solo y tardó un año en realizar la animación de los 58.000 cuadros (a razón de 14 cuadros por segundo) del film. Los personajes fueron diseñados por Diógenes Taborda, un muy conocido dibujante de historietas. También participó el Arquitecto Andrés Ducaud realizando una maqueta para la secuencia final donde se incendiaba Buenos Aires. El largometraje duraba poco más de una hora diez minutos y se estrenó con gran éxito en las mejores salas del país el 9 de Noviembre de 1917.

Juan Pueblo confronta a los miembros de la junta en Peludópolis (1931)"El peludo", caricatura de Hipólito Yrigoyen para Peludópolis (1931)

Nota de Norberto Pablo Petrucci en la revista "Dibujante" de los años '50Estampillas Correo Argentino: homenaje a inventores argentinos

El Apóstol fue una animación principalmente dirigida a un público adulto, dado que se inscribió dentro de la sátira política. Tocaba un tema acorde a lo que se vivía en Buenos Aires en aquella época (que curiosamente aún hoy tiene una gran vigencia). En la película el presidente Hipólito Yrigoyen, quien estaba interesado en restablecer la moralidad a la vida pública porteña, subía al cielo y le pedía consejo a los dioses para poder limpiar la corrupción de las instituciones del gobierno argentino. Esto sólo era posible mediante el incendio de la ciudad. Yrigoyen termina utilizando los rayos de Júpiter para lograr su propósito. La escena del incendio tuvo un fuerte impacto en el público.

Al año siguiente, Cristiani produjo Sin dejar rastros (1918), segundo largometraje de animación que paradójicamente corrió la misma suerte que su nombre: fue confiscado por las autoridades al día de su estreno por tocar, humorísticamente, un episodio delicado que hubiese podido desatar una confrontación con Alemania en plena Guerra Mundial. Cristiani no fue llevado preso, pero sí perdió bastante dinero.

Estas circunstancias lo llevaron a ingeniar un nuevo negocio, de características ambulantes y muy parecido al cine de feria. Cristiani lo llamó Publi-Cine y consistía en trasladarse a los barrios pobres de la ciudad con una pantalla y un proyector. Allí pasaba varias películas. Principalmente exhibía cortos de Charles Chaplin mezclado con comerciales que él mismo había producido. Fue un gran éxito, reunía mucho público, que a veces llegaba hasta la mitad de la calle. Pero, una vez más, no fue bien visto por las autoridades, quienes lo acusaron de perturbar la paz e interrumpir el tráfico y, por ende, le cerraron el negocio.

Filmación de la reconstrucción en 1983. Quirino Cristiani, Nora Antelo, Jorge Surraco y Roberto CastriotaDetalle de la técnica de animación empleada originalmente por Quirino Cristiani en 1917

Jorge Surraco filma en Super 8 cómo Cristiani selecciona sus monos de cartulina para la animaciónAtilio Cristiani selecciona los monos originales de 1917 para realizar la reconstrucción en 1983

Igualmente Cristiani no dejó la actividad cinematográfica y realizó varios cortometrajes de actualidad, humorísticos y científicos, al igual que se dedicó a dibujar afiches para películas. De a poco comenzó a formar sus propios estudios, los Laboratorios Cristiani.

Para 1929 Cristiani emprendió su tercer proyecto de largometraje de dibujos animados, Peludópolis (1931). Este fue el primer largo de animación con sonido de la historia del cine mundial. Tenía diálogos y música sincronizada, registrada en discos Vitaphone. El film mostraba al pirata Yrigoyen salvando a Peludópolis (Argentina) de tiburones hambrientos. El nombre del film aludía al sobrenombre de Yrigoyen, “Peludo”, siendo Peludópolis el país de Peludo. Sin embargo, en 1930, Yrigoyen fue derrocado por la cúpula militar. Este hecho llevó a Cristiani, quien se encontraba a mitad del rodaje del film, a modificar la trama del mismo. “De querer ensalzar a Yrigoyen terminó criticándolo”, nos dice Surraco, lo cual no era su intención. Le agregó las figuras de los generales que habían tomado el poder. Incluso puso a Juan Pueblo como un personaje promedio del pueblo argentino, quien abogaba por el buen ejercicio del gobierno. El estreno fue el 16 de Septiembre de 1931, pero si bien la audiencia se reía de a ratos, no tuvo una buena recaudación y casi lo lleva a la quiebra.

Cristiani continuó dirigiendo su empresa y sólo produjo algunos otros cortos de animación. En 1938 lo contrató Constancio Vigil, dueño de la editorial Atlántida, para llevar a la pantalla su cuento El Mono Relojero (1938). Este es el único film de Cristiani que se conserva aún hoy. Para este corto Cristiani ya no usó la técnica de las figuras recortadas y se inclinó por la técnica del acetato que había sido difundida ampliamente por los Estudios Disney. Sin ir más lejos, cuando Walt Disney estuvo en la Argentina, tuvo contacto con el material de Cristiani y le propuso contrato para que trabaje en sus Estudios en los Estados Unidos. Para ese entonces, la empresa de Cristiani se había convertido en uno de los mejores laboratorios de Buenos Aires; y si bien él admiraba el trabajo de Disney, finalmente rechazó la oferta.

Fotograma de El Mono Relojero realizada por Cristiani en 1938 con la técnica del acetatoFotograma de El Mono Relojero realizada por Cristiani en 1938 sobre el cuento de Constancio Vigil

Desgraciadamente dos incendios, uno en 1957 y otro en 1961, destruyeron los negativos de sus películas pioneras del cine de animación y gran parte de su obra. Cristiani se alejó del mundo del cine y pasó gran parte de su jubilación en las Sierras de Córdoba, viviendo en contacto con la naturaleza. Su nieta recuerda que él hasta caminaba mirando al suelo para no pisar ni a una hormiga.

Recién en los años '80 su contribución al mundo del cine fue revalorada. El investigador y crítico italiano Giannalberto Bendazzi escribió un libro sobre su vida titulado Due Volte l`Océano (Vita de Quirino Cristiani). En la Argentina fue homenajeado en una muestra organizada por Jorge Surraco en la Escuela Panamericana de Arte con el auspicio del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken y la Cinemateca Argentina. Más tarde, también el Correo Argentino lo incluyó en la primera serie de estampillas de inventores argentinos. Cristiani murió en su casa de Bernal, el 2 de Agosto de 1984, a los ochenta y ocho años de edad.

Si bien la Argentina no tuvo una industria de animación fuerte y con una producción continua hoy se ve un claro resurgimiento por el interés hacia esta forma de expresión. La misma da la posibilidad a muchos realizadores de buscar y experimentar con historias y estilos nuevos que hacen de sus películas creaciones originales. Como dice Surraco es muy importante tener en cuenta a los pioneros de nuestro cine, puesto que, quizás, el trabajo de Cristiani, cargado de un singular humor, lleno de referencias y problemáticas de nuestra propia idiosincrasia, pueda inspirar a nuevos realizadores en sus futuras creaciones. Sobretodo, él rescata el ingenio de Cristiani “para inventar de la nada un modo de expresión y hacer algo sencillo pero con un valor narrativo impresionante”.

Quirino Cristiani en 1983, demostrando su técnica de animación de 1917

 

Para más Información acerca de Quirino Cristiani:
www.quirinocristiani.com.ar

www.quirinocristianimovie.com

BENDAZZI, Giannalberto; Due volte l'oceano - Vita di Quirino Cristiani, pioniere del cinema d'animazione; La casa Usher, Firenze, 1983.

BENDAZZI, Giannalberto (Anna Taraboletti-Segre, translator); Cartoons: One Hundred Years of Cinema Animation. Indiana University Press, 2001.

Acerca de Anabella Speziale

Diseñadora de Imagen y Sonido de la Universidad de Buenos Aires, Becaria de la UBA para realizar el Doctorado en Diseño de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Obtuvo la Beca del British Council para realizar el Master of Arts in Media and Communications de la University of London y está terminando el Master en Sociología de la Cultura del Idaes de la Universidad Nacional de General San Martín.
Se dedica a la docencia, a la investigación y al trabajo de realización audiovisual.
Es Adjunta de la materia de Sociología en la Carrera de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA; es Titular del Taller de Medios Adiovisuales e Interactivos II, del Taller de Investigación de Mercado y Audiencias y del Seminario en Diseño Audiovisual en la carrera de Lic. en Comunicación Audiovisual de la Universidad Nacional Gral. de San Martín (UNSAM); también dictó clases en la UB, en la UADE y en el CESBA.
Es investigadora de la Secretaría de Investigación de la FADU y forma parte de proyectos de investigación internacionales como ProSUL y CyTED.  
Se desempeña en el área de Producción productoras de publicidad que ofrecen servicios al exterior.
Así mismo, realiza videos, escribe ensayos, notas periodísticas y poesías como también participa de grupos artísticos que experimentan con la performance y el hacer audiovisual
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